23/10/12

Tarros de vidrio: otro modo de reciclar

Hola,

Si miráis en vuestra nevera o en la despensa, seguramente encontraréis varios tarros de vidrio: el de la mermelada, el del paté, el del tomate en conserva, el de los espárragos, etc... y es que con la prisa con la que caminamos todos los días, este tipo de conservas nos facilitan enormemente la vida.

Una vez que habéis consumido su contenido, a estos tarros, que tan útiles nos han resultado, les espera un triste final, que en el mejor de los casos es el de ser reciclados. Os recuerdo que el vidrio y el cristal parecen lo mismo, pero no lo son, ya que tienen una composición diferente y debéis tenerlo en cuenta a la hora de depositarlos en el contenedor adecuado. El cristal contiene óxido de plomo, que le da un brillo y un sonido peculiar, como podéis comprobar en copas y vasos al compararlos con un tarro de conserva de vidrio. Por su composición, ambos materiales no funden a la misma temperatura, por lo que no se pueden reciclar juntos.

No tenéis pérdida, si se os rompe una copa, un vaso, un plato de cristal o similar (decantadores, etc), no debéis introducirlo en el contenedor de color verde, que es para el vidrio, debéis introducirlo en el contenedor naranja, si es que tenéis, y si no, pues tirarlo en el contenedor de los residuos orgánicos, osea, el de toda la vida. Pero si lo que queréis es tirar una botella de vino o licor vacía, un tarro de conserva alimenticia, un tarro de desodorante en roll-on, frascos de colonia o perfume o de cosméticos, debéis desecharlo en el contenedor verde. ¡Ah! y que no se os olvide quitar tapones, corchos o chapas...

Antes, cuando aún no se había implantado el reciclado de este tipo de materiales, y no hace tanto tiempo de esto, cuando se tenía un tarro de vidrio vacío se aprovechaba y se utilizaban para conservar mermeladas caseras o envasar al vacío tomate natural o frito, o cualquier otra conserva de verduras que se quisieran mantener durante un tiempo.

Pero yo os ofrezco otra posibilidad, que es la de darle otra vida a estos tarros, porque aunque ya no hagamos mermelada o conservas caseras, seguimos teniendo la necesidad de guardar multiud de cosas útiles y prácticas (botones, palillos de los oídos, cereales, legumbres, bolitas de algodón para desmaquillarnos, gomas para el pelo, etc.) y si encima los convertimos en un objeto de decoración, mejor.

En esta ocasión, os traigo dos tarritos de tamaño distinto, aunque no demasiado grandes, porque la persona que los encargó no necesitaba envases grandes (esto dependerá de lo que queráis guardar en ellos), los dos decorados con fimo, recubriento la tapa de los tarros y colocando sobre ella unas simpáticas figuritas de pequeños felinos.

Para terminar, una sola recomendación. Si el envase que vais a reciclar es de tomate frito, mirad la tapa, ya que normalmente suele aparecer teñida de rojo, color que no desaparece, por lo que lo debéis tener en cuenta a la hora de almacenar luego lo que queráis en él.


 



Espero que os haya gustado.

¡Hasta la próxima!

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